Conéctate con nosotros

POLÍTICA

El que se acuesta con niños, amanecerá mojado. El país apostó al capital extranjero y así le va.

Uno de los académicos referente en historia económica y social, como es el sociólogo Luis Bértola considera que se ha ido demasiado lejos por el camino de la extranjerización de las empresas, que existe una débil apuesta a la industria, y que las exportaciones se han concentrado en pocas manos

Publicado

el

Ante el cierre de empresas en el departamento como Fanapel, Caldem (ver EL ECO de Carmelo), Cereoil y Cosechas del Uruguay (ver nota aparte), EL ECO dialogó con el profesor Bértola.

-¿Faltan políticas fuertes para que empresarios se queden en el país o el cierre de empresas forma parte del libre mercado?

-Yo comparto que es un problema muy serio, sinceramente no tengo ideas claras de cómo atacarlo. Nosotros, el país en su conjunto, ha experimentado un proceso muy fuerte de extranjerización de empresas. Es muy bienvenida la inversión de capitales extranjeros, pero a veces tiene esos problemas: viene y se va con mucha facilidad. Uno también podría decir que el capital nacional se va con mucha facilidad: recordemos la cantidad de tierra que se vendió en la última década y cuántos uruguayos invirtieron comprando tierras en el exterior, muy particularmente en Paraguay. Yo coincido con ustedes en que es muy preocupante la situación. A veces parecería que el éxito de una empresa uruguaya se mide según si logra ser vendida a capitales extranjeros…. sé que estoy exagerando con esta expresión, pero a veces pasa un poco eso.

Ayer (miércoles 4) leí un informe de cómo se han concentrado las exportaciones uruguayas en la última década en pocas empresas y, a su vez, ha habido una enorme extranjerización de esas empresas. Entonces, es una situación un poco novedosa. No en términos históricos, porque esto ha pasado muchas veces antes, pero en este ciclo reciente es una novedad, y creo que probablemente haya que discutir seriamente algunas medidas paliativas. No veo que sea una cuestión fácil de resolver.

 

-¿Se apostó mucho más a la soja que a la industria en estos últimos años?

-Considero que sí. Más bien creo que el país apostó a que el mercado definiera cuáles eran los rubros, no hubo una política industrial agresiva. También es cierto que uno no puede ir en contra de lo que dicen los precios y la evolución de la demanda. No hay duda que la industria a nivel global va bajando su participación en la economía, pero también es cierto que muchos países han logrado crecer mucho y desarrollarse en base aún a la producción industrial. Nosotros hemos reducido mucho el rol de nuestra industria y no hemos apostado fuertemente a que surjan nuevas ramas, nuevas actividades industriales. Es un sector que sigue estando muy amenazado.

 

-¿Por qué cuando una empresa cierra, aunque los dueños se vayan con importantes ganancias dejando deudas astronómicas y desempleo, la gente culpa al gobierno?

-Creo que el gobierno siempre tiene su responsabilidad y tiene que tratar de anticipar y desarrollar sus políticas, pero también estamos enfrentados a causas mucho más profundas: ¿por qué no tenemos un empresariado industrial más potente, más innovador? Yo tampoco quiero decir que lo que pasa es que los empresarios no son capaces, no tienen capacidad empresarial, yo creo que se conjugan muchos elementos de desestímulo que terminan haciendo que tengamos un sector empresarial relativamente débil y pasen este tipo de cosas. Tenemos empresas que parecen exitosas y lo que hacen es venderlas al capital extranjero, caso Fanapel. Si Fanapel se hubiera mantenido bajo el control de capitales uruguayos, probablemente las soluciones a buscar hubieran sido distintas, en lugar de cerrar. Creo que hay que evitar el nacionalismo limitado y estrecho, no hay que tenerle miedo a la inserción de capitales, pero no se puede dejar de notar que se necesitan políticas para arraigar a los inversores, porque es la única forma de brindar algún tipo de estrategia de desarrollo, en la que el sector privado y el público puedan confluir en una mirada de más largo plazo.

 

-¿El gobierno tiene un rumbo claro en la actual coyuntura económica y laboral?

-Diría que hay algunas pautas, pero queda mucho por construir, mucho por crecer en materia de desarrollo de políticas industriales en un sentido amplio, políticas de desarrollo productivo. Venimos de muchos años en los que esas políticas habían sido desmontadas y fue muy difícil reconstruir elencos en el Estado que pudieran pensar en estas cosas, y que tuvieran capacidades para actuar realmente. Es fácil decir que hay que aplicar ciertas políticas, pero para eso hay que tener capacidades, personal, convicciones. Yo he sido de los que en todos estos años -si bien reconozco muchos logros- siempre he pretendido mayor ambición en las políticas públicas en términos de políticas de desarrollo productivo, aunque con esto no estoy diciendo que todos estos problemas se iban a solucionar fácilmente. No estoy queriendo generar falsas expectativas, pero creo que nos dejamos guiar mucho por los signos de un período importante de bonanza. No digo que ahora estemos en una crisis profunda, pero estamos viendo las limitaciones que tuvo ese modelo de crecimiento de la década pasada. Hoy en día es mucha la gente que admite que tenemos que repensar el modelo y fijar metas más ambiciosas. También es cierto que el tema político incide, y en él importa ganar las elecciones que están dentro de un par de años.

Muchas veces se ha dicho que las políticas de desarrollo son generales, que están pensadas en Montevideo en una forma macro y nunca piensan bien el territorio, pero creo que últimamente se ha ganado conciencia de que las políticas deben ser específicas para atender las realidades de cada territorio. En ese contexto, el departamento de Colonia hasta ahora no es el que más atención ha despertado, por ser uno de los que tiene mejores índices en muchos aspectos. Se ha pensado más en políticas territoriales respecto a regiones relativamente más atrasadas del país, como el noreste, al que se ha prestado mucha atención. Colonia y Maldonado parecían ser los departamentos más desarrollados. Esta situación que se está viviendo ahora nos deja a todos un poco perplejos, porque se podría decir que Colonia, con su cercanía a Buenos Aires y a Montevideo, debería ser dinámico, un lugar donde las inversiones pueden perseverar, profundizarse, pero este escenario que ustedes describen es un bastante paradójico y a muchos nos deja un poco desubicados.

POLÍTICA

Malestar en el FA de Colonia por reunión de grupos críticos a conducción

Frenteamplistas disconformes con la dirección actual del Frente Amplio, cuestionaron a dirigentes nacionales y departamentales. En la reunión EL ECO fue el único medio presente.

Publicado

el

Hay malestar en el Frente Amplio de Colonia tras la reunión de seis agrupaciones que criticaron el accionar y a los dirigentes en el gobierno de esta fuerza política. El Presidente del Frente Amplio de Colonia no fue invitado a la reunión.

La última reunión de frenteamplistas que se hizo en Colonia del Sacramento y que se realizó el pasado sábado, removió las aguas de la interna en la dirigencia izquierdista del departamento. Es que los conceptos que se vertieron allí fueron muy duros (habrá un informe especial en EL ECO impreso este sábado) y esto provocó rispideces políticas durante la semana.

Hubo dirigentes que señaron “la gente dice que nos parecemos a los partidos tradicionales” o quién cuestionó que “acá está Martín (Larrama) hubo compañeros que quisieron meter preso a este compañero porque señaló a otros compañeros que habían traicionado el proyecto del Frente Amplio” en referencia a los ediles que votaron a favor del Impuesto al Alumbrado Público. O el caso de otro dirigentes que dijo “Astori y Tabaré se separan del pueblo” o que el Frente Amplio departamental “está en una siesta provinciana”.

Mucha gente descontenta con la conducción actual del Frente Amplio por un lado, y mucha gente enojada con estos enojados, por otro, incluso señalaron a EL ECO que el mismísimo Presidente departamental del Frente Amplio no había sido invitado a la reunión.

Todo parece presagiar, que las próximas reuniones de la Mesa Departamental del Frente Amplio de Colonia, serán imperdibles.

EL ECO fue el único medio presente en la reunión, y por eso todo esto, y más, podrá leerlo el sábado en la edición impresa de EL ECO.

 

Continuar Leyendo

POLÍTICA

Ahora empleados públicos con patrones privados

Hasta empleados administrativos públicos que vemos detrás de muchos mostradores pertenecen a empresas privadas. Es tan escandalosa la situación que se generó una nueva categoría de trabajadores: los sumergidos por el Estado.

Publicado

el

Marcelo Recalde, coordinador general dentro del Pit-Cnt de la Comisión de Trabajo Tercerizado (CTT), habló con EL ECO denunciando la pérdida de puestos de trabajo públicos, el aumento de tercerizaciones en Entes públicos, que le terminan costando más plata al Estado.

-¿Cuándo tomaron más poder las privatizaciones en Uruguay?
-La tercerización tiene muchos años en el país y se agudizó a partir del ’73 durante la dictadura. A nivel estatal el problema crónico que hoy visualizamos comienza en los años ’90* cuando se intentó vender los organismos públicos, básicamente. Se realizó un plebiscito en el que la ciudadanía rechazó la privatización de las empresas públicas, pero hecha la ley hecha la trampa: se utilizó la tercerización como forma de pasar a manos privadas parte de los organismos del Estado. Para poner un ejemplo: es similar a desguazar un auto y venderlo por partes. Así se empezó a privatizar de forma creciente sectores de cada organismo público y eso fue creciendo con el paso del tiempo.
La comisión de seguimiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un convenio que está vigente en el tema tercerizaciones y justamente este lunes estuvimos discutiendo nuevamente el tema porque tenemos todo un aparato paraestatal, que son puestos de trabajo del Estado que están bajo el derecho privado, y se genera una precarización muy grande. Tenemos dos trabajadores en el mismo lugar de trabajo, el presupuestado público y el privado tienen las mismas responsabilidades, pero el que pertenece a una empresa privada gana por el mismo trabajo un 70% menos que el otro y un sinfín de beneficios menos.

-¿Quiénes mandan a esos trabajadores?
-Ahí tenemos varios tipos de tercerizaciones. El grupo 1902 suministra personal, es decir si usted dirigiera un organismo X la empresa le suministra personal hasta para la atención en mostrador, pero a partir de que ingresa a la empresa el personal es dirigido por el organismo público, que establece las tareas que debe hacer, en qué horario, y en qué jerarquía del organismo, pero es pago por el contratista privado, que gana por suministrar trabajadores al Estado. Por ejemplo, en Ose todos, hasta los administrativos, salvo los arquitectos que son directamente del organismo, están bajo el derecho privado. El contrato es con la empresa suministradora de personal. Hay un pasamano: el organismo le paga a la empresa y ésta a los empleados, y gana el empresario primero y después paga salarios. Una cosa es cuando se suministra personal y otra cuando se suministra un servicio. En este último caso podría ser personal más maquinaria o sea que además del trabajador se proporcionan camiones, herramientas, escaleras, en definitiva todo lo que se necesita para el trabajo. Hay muchas empresas tercerizadas en organismos públicos.
La atención telefónica (Call Center) es realizada en las empresas públicas por privados, personas entrenadas para brindar ese servicio telefónico. Y sectores como vigilancia, cobranza, toma consumo y limpieza están enteramente en manos privadas, salvo los trabajadores con más antigüedad que quedaron dentro del sistema público, pero a medida que se van jubilando se toman tercerizados.

-¿Dijo que se llega a tercerizar hasta el personal administrativo?
-Si, en Ose por ejemplo, tenemos muchísimo personal administrativo, de la parte contable, informes, atención al público, y en las otras dependencias también. Casi el 100 por ciento de los toma consumo son privados. Quedan muy pocos funcionarios realmente públicos y son aquellos que entraron hace unos 30 años, más o menos.

-¿Cuales son los organismos que contratan más empresas que les aportan personal?
-Cuantitativamente Ute, Antel y Ose, el BPS y el BROU que es quien últimamente está más en el tapete por el cierre de agencias. Con la crisis financiera de 2002 quedó un modelo perpetuado.
El dueño de una empresa pide una cantidad de dinero por la prestación de servicios a organismos públicos, pero después se nota que el trabajador recibe un sueldo magro, queda una gran ganancia en las patronales de las llamadas tercerizadas. Nosotros desde la comisión hemos demostrado más de una vez que las tercerizaciones pueden igualar los costos de los empleados públicos a costa de una precarización laboral, dan sueldos literalmente de hambre y sin beneficios. Lo peor es que en general la tercerziación es más cara para el Estado y para la población que tener funcionarios propios, presupuestados.

-¿Está seguro que le cuesta más al Estado tercerizar servicios?
-Por supuesto. El costo del Estado para pagar una empresa es más caro por cada trabajador tercerizado que si tuviera cada uno de esos funcionarios presupuestados y por otra parte precariza el trabajo. Del sistema neoliberal que es el que impulsa eso, se decía que iba a generar reducción de costos para el Estado, y en realidad se dio el proceso inverso, cada vez que se terceriza se aumenta el gasto público porque es superior al de sus funcionarios públicos.
Hay una idea un poco fantasiosa de que ser funcionario público es una panacea, cuando no todo es color de rosa, no todos tienen buenos salarios, no todos tienen buenas condiciones laborales. Hay diferencias notorias entre la Administración Central y Entes autónomos, incluso en los Entes han bajado la cantidad de funcionarios y eso ha recargado aún más a los trabajadores.
Otro punto es que las grandes empresas internacionales están comprando las chicas uruguayas y van acumulando la venta de servicios al Estado, como es vigilancia y limpieza.

-Las privatizaciones son por contrato y eso hace que los trabajadores no sepan cuánto durarán en ese puesto de trabajo, ¿cómo es el régimen de las licitaciones?
-Un organismo público está obligado a licitar ante varios oferentes y el trabajador está con un pie adentro y otro afuera, porque la empresa que gana la licitación no está obligada a tomar a los trabajadores que quedaron cesantes de la empresa que estaba antes de la nueva licitación. Muchas veces hemos logrado que se mantenga a los trabajadores, mediante la lucha sindical, pero donde no hay sindicato el trabajador queda indefenso.
Los Entes Autónomos antes tenían empresas privadas por un año pero con contratos renovables por tres años más, es decir la licitaciones duraban más tiempo, un promedio de cuatro años. Ahora tenemos problemas graves. En Ose hace más de 15 días que estamos con un conflicto, aunque está en vías de solucionarse. Los contratos comenzaron a bajar a tres años, después a dos, después a uno y ahora hay licitaciones por nueve meses. El trabajador tendrá garantizado el trabajo por nueve meses y después verá qué sucederá con él.
En el sector privado no se está obligado a licitar, una empresa contrata a quien quiere y si el servicio anda bien y los números cierran el trabajador puede pasar cinco o diez o 20 o 30 años en forma tercerizada y no hay problema. Ahí los problemas son otros: el incumplimiento del convenio colectivo, que no se hagan los pagos en fecha, y hay muchas de esas empresas en negro.

-¿Según usted la tercerización genera ricos y pobres?
-Sí. El sistema neoliberal, para aumentar sus ganancias, genera la tercerizción laboral, que provoca la precarización del trabajador. Esta discusión está instalada en la interna del gobierno.

*En 1992 se plebiscitó la privatización de las empresas públicas durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle y 66% del pueblo uruguayo dijo no, fracasando el intento lacallista, y de los colorados Sanguinetti y Batlle.

Continuar Leyendo

POLÍTICA

Leyzagoyen: “Moreira es representante de la derecha más siniestra”

Para el ex edil frenteamplista el impuesto al Alumbrado Público que puso Moreira es terrible, asqueroso y ordinario

Publicado

el

Foto: EL ECO

El dirigente de la Agrupación Nibia Sabalsagaray Pedro Leyzagoyen dijo en Colonia que  el acto que se realizaba allí «es un proyecto de relanzamiento del pensamiento de izquierda» y señaló que entre el público «hay un noventa y nueve por ciento de personas que en pleno verano nos ayudaron a juntar firmas para derogar el terrible, asqueroso y ordinario impuesto al Alumbrado Público que puso el intendente Carlos Moreira».

Escuchá el audio:

En un acto que realizaron seis grupos departamentales el Frente Amplio de Colonia y en donde estuvo presente EL ECO, Leyzagoyen no se quedó ahí y agregó que el actual intendente como «uno de los representantes de la derecha más siniestra, que lo único que hizo durante diez años es meter el palo en la rueda y mentir constantemente».

Leyzagoyen dijo que no quieren un Frente Amplio «socialdemócrata, queremos un Frente Amplio de izquierda» y señaló a uno de los participantes del público «acá hubo compañeros que quisieron meter preso a otro compañero, traicionando el propio proyecto frenteamplista» dijo.

Para Leyzagoyen «debemos profundizar el proyecto artiguista o convertirnos en los mejores administradores del capitalismo. Yo no quiero eso» dijo.

Solucionar los temas del acceso a la vivienda, trabajo digno y «un verdadero sistema único de salud. NO queremos seguir transfiriendo millones y millones a la mafia blanca. Y el que quiera otra salud, que la pague y la pague bien» dijo.

 

 

Continuar Leyendo

MÁS LEÍDAS

// REDACCIÓN NUEVA PALMIRA // Dirección: Uruguay Casi Argentina Teléfono: +598 4544 6815 // REDACCIÓN CARMELO // Dirección: Zorrilla 294 Teléfono: +598 4542 4480